Semillas para tu vida
Por: Fr. Angel M. Beltrán N., O.P.
La abstinencia: evitar el mal y obrar bien
“Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”. Mt. 5,8.
En esta segunda semana de Cuaresma, es bueno reflexionar sobre la abstinencia. Una práctica Cristiana, que suena medieval y anticuada. La abstinencia en la Cuaresma no es simplemente la ausencia de carnes rojas los viernes, como se acostumbra; es hacer un alto en el camino, mirar, examinar nuestras vidas y tomar conciencia de todas aquellas cosas o comportamientos que no son justos, honestos, humanos y menos agradables a los ojos de Dios. Abstenernos de “obrar el mal y optar siempre por lo bueno” 1Tes. 5,22. El bien dignifica, exalta al ser humano, hace de su historia un camino de felicidad y construye su propia salvación; en cambio el mal, destruya la vida y obra quienes lo cometen, nos hace infelices y rompe nuestra relación con el Creador. Cristo, en la cruz venció el mal como condena. Ahora nos toca a cada uno desde el libre ejercicio de la libertad individual, rechazarlo, abstenernos (de tentaciones, y compromisos no debidos, que hace que el malvado se instale en nuestro corazón y desde ahí destruye nuestra vida. “Pórtense dignamente como creyentes… aparten los apetitos desordenados y den Gloria a Dios siempre” 1Pedro 2,11-12.
Oración:
Padre Santo
tu Espíritu dirige cada uno de nuestros actos,
pero muchas veces el mal
puede más que el bien,
doblegando nuestra voluntad
y hacemos incluso lo que no queremos;
danos la gracias de tener un corazón
limpio y libre de apetitos desordenados,
una voluntad firme
para decirle no al mal,
aceptando siempre el bien
como el camino predilectos.
Señor, enséñanos a ser justos,
honestos en nuestras vidas.
Padre Nuestro…
Reflexión:
¿Qué es ser limpio de corazón? Es ser honesto, obrar conforme a nuestra dignidad de Hijos de Dios y ser responsables de los compromisos como creyentes. Alejar cualquier sentimiento de malicia, engaño, cosas que hagan daño a los demás. Para ver y sentir la cercanía y la obra de Dios, hay que estar limpio de corazón. Acercarnos a la confesión es un buen medio para alcanzarlo ¿Cuánto hace que no me confieso?. Acepta esta invitación que te hace Dios, reconciliarte con Él.
“Que vuestras obras den gloria a Dios” ~ Jesús de Nazaret